La policía localizó una pistola dentro del taxi, al parecer de Darío
Hamurabi Sinclair había encontrado un cliente para ganar unos pesos, pero no imaginó la peligrosidad que tenía
Tomás Martínez Juárez
El presunto sicario, Darío Armando S.A., alias El Darío de 50 años de edad, era buscado por elementos policíacos al contar con órdenes de aprehensión, pero también por sus rivales que pelean la plaza de Pinotepa Nacional y poblaciones aledañas, y para pasar desapercibido utilizaba taxis para trasladarse en la costa de Oaxaca.
La tarde del viernes 09 de octubre, sicarios, al parecer del ex presidiario, Eliezer P.R., lo ubicaron a bordo de un taxi del sitio Pinotepa que conducía Hamurabi Sinclair.
En las calles del barrio La Planta de Pinotepa Nacional inició la persecución al taxi del sitio Pinotepa. Las detonaciones se escucharon en la colonia El Porvenir y los habitantes alertaron a las corporaciones policíacas.
La unidad de alquiler era conducida por Hamurabi Sinclair y quien buscaría un refugio, revelan las investigaciones.
En su huida logró llegar al taller ubicado en 9a Poniente y 15a Sur del barrio La Planta, donde se metió para buscar refugio. Pero los sicarios también ingresaron. Su objetivo era Darío y accionaron sus fusiles de asalto AR-15 del calibre .223 y pistolas calibre 9 mm.
En el lugar fallecieron Octavio Fidel, quien era el escolta de Darío, y el taxista, Hamurabi Sinclair, director del portal Pinotepa Comunica.
Darío resultó con lesiones graves y fue auxiliado y trasladado al hospital. A través de redes sociales se informó que sería una mujer, pero la policía confirmó su identidad al llegar al hospital.
El hombre que tenía cinco órdenes de aprehensión por homicidio y una por desaparición forzada falleció al ingresar al centro hospitalario.
La zona fue acordonada y las investigaciones iniciaron por parte de elementos policíacos. En la escena, decenas de casquillos percutidos del calibre .223 y 9 mm y dentro del taxi una pistola calibre 9 mm marca Glock, que al parecer era de Darío, la cual no pudo defenderlo.
“Era escurridizo, huía al monte y en su huida decidía correr descalzo, dejando los huaraches en el camino”, dijo un agente investigador al referirse a la carrera delictiva de Darío.
Siempre con bajo perfil, decidía utilizar taxis, revelan las indagatorias. Hamurabi había encontrado a un cliente para ganarse unos pesos, pero al parecer no imaginó lo peligroso que era.
